Para las angustias pasadas: La Habana,
por los desvaríos del día: La Habana,
para reinventarse los grises
y encontrar el agua y las ganas,
cual si un curandero revive La Habana.
La Habana, La Habana mía,
La Habana, La Habana nuestra,
Habana, mi vieja habana
señora de historia de conquistadores y gente
con sus religiones, hermosa dama…
Habana, si mis ojos te abandonaran…
si la vida me desterrara a un rincon de la tierra
yo te juro que voy a morirme de amor y de ganas
de andar tus calles, tus barrios y tus lugares…