Portada » GUIAS TEMATICAS, NOTICIAS

Nutrir la raíz de Cuba: El Colegio San Gerónimo de La Habana

26 mayo 2010 Sin comentarios

Por Eusebio Leal Spengler, Historiador de La Habana

Todos conocen el Colegio de San Gerónimo de La Habana, el gran edificio, que ocuparon sucesivamente el Ministerio de Hacienda y el Ministerio de Educación, hasta que definitivamente fue entregado para hacer una obra, que a mi juicio, tiene un valor significativo, un valor simbólico, de regeneración para la parte antigua de la ciudad, al devolverle, al menos virtualmente y en espíritu y en la práctica docente, lo que allí ocurrió, como de más trascendental, como de más extraordinario a lo largo de los siglos: la creación en 1728 de la Real y Pontificia Universidad de La Habana; la primera que precisamente se creó bajo la vocación de San Gerónimo, el aventajado y brillante discípulo del filósofo cristiano Orígenes.
En la actualidad, hemos logrado establecer allí, en una interesante búsqueda de compatibilización y de apoyo a la docencia, casi todos los laboratorios de la propia Oficina del Historiador. Los laboratorios que atienden y que apoyan la labor de los museos, y la conservación del patrimonio cultural. Me refiero a los que trabajan el papel, la arqueometría – que usa las técnicas nucleares para el tratamiento de las piezas de museos, para descifrar determinadas incógnitas en cuanto a los colores, épocas, hacer precisiones de esta naturaleza –. Están también los laboratorios de dorado y policromía, encuadernación de libros, química, y al mismo tiempo, un poco aparte, en un edificio, por su requerimiento, el laboratorio de restauración de pinturas de caballetes; todo esto, unido a los cinematógrafos, a la biblioteca, a la fototeca y a la hemeroteca, constituyen el legado más importante para la enseñanza de aquellos alumnos que cursan el tercer año de la carrera, y así lograr su preparación idónea para enfrentarse luego a la labor de los museos, en la vida del trabajo de la restauración, en otras labores…

Esto ha sido un esfuerzo grande, cuyos resultados estamos viendo ahora. A mediados de abril, colocábamos en las aulas del Colegio los retratos de los ilustres cubanos. Unos retratos que fueron encargados originalmente por mi predecesor, Emilio Roig de Leuchsenring, a su amigo el pintor académico Enrique Caravia. Así, en todas la aulas, aparecen ahora Manuel Sanguily, el propio Emilio Roig, Vidal Morales y Morales, autor de una obra esencial para la historiografía cubana; aparecen, también, José Luciano Franco, Benigno Sousa, el biógrafo de Máximo Gómez , ilustre médico que ocupa un lugar especial en el colegio, y esto por solo citar algunos nombres de los grandes historiadores.
Pero además de esto, quedó inaugurada recientemente y con motivo de los festejos de la ciudad, la galería de pintura que reúne parte del tesoro, acumulado durante años, por los propios museos que forman parte de la Oficina. Esta galería recibe el nombre de uno de los primeros y más reconocidos pintores cubanos, José Nicolás de la Escalera, y así aparece anunciado en las esquina de Obispo y Oficios, antes de entrar en la calle San Ignacio, donde se accede de forma directa al recinto y a los laboratorios antes mencionados. Las obras allí presentes se han reunido en dos grandes colecciones, en dos grandes vertientes. Por una parte, los retratos; por otra parte, los paisajes. Hay tesoros de la pintura internacional y también de la pintura cubana, mayoritariamente. Se ha colocado una pieza de arte mundial de las colecciones, para marcar ese principio de que Cuba forma parte del mundo.

Y es que la vocación americana y la vocación del cubano – que nace y vive en un archipiélago, en el cual dos grandes islas son las principales, la Isla de Cuba y la Isla de la Juventud –, a lo largo de toda la cultura cubana, desde los tiempos del insigne Félix Varela, han estado presentes; se nos ha educado en el principio de Patria y Humanidad, del que hablaba José Martí; de patria americana, de ser Isla, en lo geográfico, pero jamás en la cultura. Por eso, en la sala de retratos, aparece un bello dibujo, con una firme atribución a Rafael Sánchez de Urbino, y que perteneció a la colección del príncipe Camilo Rúspoli, que lo trajo a Cuba, y hoy forma parte, como un legado de la Oficina. Y continúan, inmediatamente, los retratos de la pintura cubana. Desde obras del propio Escalera, Vicente Escobar, Juan del Río, hasta llegar a los pintores más modernos como fueron, por ejemplo, Leopoldo Romañach o Armando Menocal. Mientras, en la sala del paisaje, aparece una obra del arte universal: un bello, íntimo y preciosísimo paraje de Camille Corot, el gran pintor e impresionista francés; e inmediatamente aparece la colección cubana, donde están los retratos de los pintores que se dedicaron a la temática paisajística en nuestro país, llegando en ambas colecciones hasta Servando Cabrera, Roberto Fabelo, de los grandes clásicos, hasta las obras de los creadores que pasaron por Cuba, como fue el caso de Dominique Serres, el pintor británico, o los cuadros de los cubanos Esteban Chartrand y su hermano Antonio – los dos matanceros de origen francés, que han deslumbrado a los visitantes con sus hermosos paisajes: el uno, del Puerto de Casilda y el otro, del Abra del Yumurí.

Visitar el conjunto de San Gerónimo, con su Aula Magna, con su Plaza de Santo Domingo, con sus museos – y teniendo en cuenta que también el Colegio es la sede de la Academia Cubana de la Lengua, donde se reúnen habitualmente la cúpula de la intelectualidad literaria y poética del país –, da la idea clara del propósito: crear un centro de alta cultura, que proyecte luces sobre la obra que llevamos adelante; que nos confirme en la idea de que no solo es necesario hacer y hacer, si no que hay que tener para ello un fundamento, hay que meter una profunda espiritualidad, un sentimiento de identidad; que lo que hacemos, busca un propósito: nutrir la raíz de Cuba, nuestra patria, sus propias tradiciones, su cultura, partiendo de su pasado, a su futuro.

DesastrosoPesimoMaloRegularAceptableNormalBuenoMuy BuenoExcelenteExquisito (No Ratings Yet)
Loading ... Loading ...

Comments are closed.