Sin duda, Cuba ocupó un lugar destacado en la historia de la telefonía desde mediados del siglo XIX hasta bien entrado el XX. En 1849 tuvieron lugar en La Habana los primeros experimentos telefónicos conocidos, realizados por el inventor italiano Antonio Meucci, quien luego disputó a Alexander Graham. Bell la prioridad de la invención del teléfono. Asimismo se pusieron a prueba en la capital cubana dos de los aparatos suministrados por este último, reconocido por los Estados con la patente de la invención.
A mediados del siglo XIX, tras un gradual proceso de parcelación de fincas que hasta entonces se utilizaban para la agricultura y la ganadería, la extensión de los barrios de extramuros llegó hasta la Calzada de Belascoaín, como resultado de un continuo crecimiento en sentido este a oeste. Esta ciudad que había duplicado su extensión necesitaba un abastecimiento de agua estable y eficiente.
No abundan los inmuebles que despiertan la admiración, merecen los elogios de la multitud, o detienen al más desorientado de los transeúntes. Dentro este selecto grupo y como integrante del conjunto de edificios de gran valor patrimonial que asoman a la Plaza de San Francisco encontramos La Lonja del Comercio de La Habana, verdadera joya arquitectónica, que sobresale por su atractivo, volumetría y singular emplazamiento.
La Basílica Menor de San Francisco de Asís será el escenario del Festival Leo Brouwer de Música de Cámara que, organizado por la Oficina Leo Brouwer con la colaboración del Instituto Cubano de la Música y la Oficina del Historiador de la Ciudad, dará inicio hoy 16 de octubre de 2009, a las seis de la tarde, con el concierto Los negros brujos se divierten, con varios intérpretes y la actuación especial de Chucho Valdés.